La nariz está compuesta por una parte ósea, cercana al macizo facial y otra cartilaginosa. Se puede intervenir en cualquiera de las dos con fines estéticos, depende de lo que le moleste al paciente y de lo que considere conveniente el cirujano.
Es muy importante que el paciente converse con claridad acerca de sus expectativas respecto de la operación y que escuche con atención nuestros consejos y advertencias.
La nariz debe ser examinada en detalle: la proyección desde la cara, el ancho de la punta, el largo, el tamaño de los orificios nasales, el perfil sobresaliente, deben ser evaluados con la ayuda de fotos del paciente tomadas desde distintos ángulos. Un buen cirujano plástico planea la rinoplastia, paso a paso, tal como lo haría un arquitecto para diseñar una casa.
En el examen clínico es importante realizar una valoración psicológica del paciente, para darnos cuenta de cuales son sus deseos y expectativas, apostando por rectificaciones moderadas y razonables.
Por otro lado es necesario realizar un estudio exhaustivo del equilibrio y la armonía faciales para integrar artísticamente la nariz en la cara. La forma, la posición, las dimensiones y los volúmenes de la frente, los marcos orbitarios, pómulos, labios y mentón han de examinarse cuidadosamente. Algunas rinoplastias requieren una cirugía esquelética que puede armonizar al unísono la cara y la nariz. (Cirugia ortognática)
Con el examen endoscópico nasal se estudia la morfología del tabique nasal, la forma y el volumen de los cornetes. Debe apreciarse especialmente una desviación del cartílago septal, pues puede ser responsable de la asimetría nasal.
La toma de fotografías ha de ser un método habitual tanto para el estudio preoperatorio como para el momento de realizar la intervención, por ello han de estar visibles para el cirujano en todo momento. Han de tomarse proyecciones de frente, de perfil (ambos perfiles) y oblicuas. También es importante tomar una proyección caudal para valorar la forma de las ventanas nasales, el aplastamiento de las alas y la proyección colmuelo-apical.