En distintas ocasiones, el cirujano ha de reintervenir narices que han sido operadas con anterioridad, en las que el resultado obtenido no ha sido el deseado porque se han producido alteraciones de la estructura anatómica que afectan negativamente el aspecto armónico.
Para tratar este tipo de problemas se antoja necesario realizar un abordaje que sea lo más cómodo posible.
Deformidades secundarias del dorso nasal
Cuando se realizan resecciones excesivas del dorso nasal o bien como consecuencia de traumatismos nasales, se produce una deformación del dorso con hundimiento del mismo.
En cualquier caso los objetivos que tenemos que plantearnos son la reposición de los elementos desplazados y la reconstrucción del dorso.
Narices planas
Son aquellas que presentan una distancia entre los extremos de las alas nasales mayor que la de la longitud de la columela. Al hacer presión sobre la punta, ésta se deprime con facilidad puesto que no presenta un soporte adecuado.
Deformidad en V invertida
Son alteraciones de la pirámide nasal que están normalmente provocadas por una resección excesiva de los cartílagos triangulares, o por una resección excesiva del dorso en narices especialmente anchas, incluso tras haber realizado correctamente las osteotomías.
Nariz corta
Hablamos de nariz corta, cuando la distancia desde el ángulo nasofrontal hasta las cúpulas está acortada.
Puntas amputadas
Cuando se produce una resección amplia del arco alar , fundamentalmente a expensas de las cúpulas y de los pilares mediales, se habla de narices amputadas.
Deformidad en pico de loro
Cuando ocurre una falta de adaptación de la piel al esqueleto subyacente se puede producir el efecto conocido como deformidad en pico de loro. La deformidad se caracteriza por una convexidad supraapical justo por encima de las cúpulas, que se acentúa más al deprimir el dorso o al retraer la punta.
Depresiones alares
Se llama así al efecto de colapso de los cartílagos alares mayores, tras una resección excesiva de los mismo, o bien por una retracción cutánea.