La rinoplastia se puede realizar con anestesia local o general, dependiendo del grado del procedimiento y dependiendo de lo que usted y su cirujano prefieran.
Con la anestesia local usted queda ligeramente sedado, entumeciendo su nariz y área que le rodea; estará despierto durante la cirugía, sin embargo estará relajado e insensible al dolor.
Con la anestesia general usted duerme a lo largo de la operación.
Una vez que se ha realizado la anestesia general o la sedación del paciente, se procede a realizar la infiltración de las estructuras nasales con anestésico local. La intención con dicho procedimiento es realizar un bloqueo regional circunferencial que interrumpa todos las ramas nerviosas que van a la punta nasal y al dorso.
Se procede a realizar en primer lugar un bloqueo extranasal, con infiltración del orificio infraorbitario y a continuación se desplaza la aguja caudalmente para infiltrar el ala nasal. Se infiltran los nervios supraorbitarios y supratrocleares, con introducción horizontal de la aguja, entre las cejas.
El bloqueo intranasal se realiza con una inyección de la zona de la fosa piriforme. Después se infiltra la línea intercartilaginosa y la espina nasal. La infiltración del septum debe procurar la introducción del anestésico bajo los huesos nasales y bajo la mucosa nasal.
La anestesia general permite que el paciente duerma durante el procedimiento quirúrgico y generalmente se utiliza con los niños.