Rinoplastia - Cirugía de nariz - Operación de nariz Instituto Dr. E. Lalinde
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Indicaciones de la rinoplastia
La rinoplastia reconstructiva
El tratamiento de la patología reconstructiva exige claridad de ideas en cuanto a la prioridad de los pasos a seguir. Las más frecuentes son las producidas por traumatismos y tumores.

Problemas nasales que requieren una rinoplastia reconstructiva
- Los traumatismos faciales
- El tratamiento quirúrgico de las neoplasias o tumores
- Las alteraciones faciales de origen congénito
- Ciertos procesos degenerativos o autoinmunes
- Determinadas intervenciones quirúrgicas
Estas patologías dejan cicatrices, producen deformidades e, incluso, provocan la pérdida de tejidos u órganos que pueden originar alteraciones funcionales graves o trastornos psíquicos de gran importancia para la vida del paciente. Por estos motivos, la reparación de las lesiones y la normalización del aspecto se convierten en una necesidad de la medicina actual.
Heridas nasales
Ante cualquier traumatismo nasal es necesario descartar, con la ayuda de un rinoscopio, la formación de un hematoma a nivel del septum. Su presencia exigirá realizar un drenaje inmediato del mismo para evitar la posibilidad de necrosis septal. El drenaje se realiza mediante una incisión vertical en la mucosa del septum nasal, que comprimiremos con un taponamiento.
Las heridas nasales de espesor completo exigen un cierre por planos: se comienza suturando la mucosa, se reestablece la continuidad de los cartílagos y la integridad muscular, se aproxima la capa subcutánea y, finalmente, se sutura la piel.
En las avulsiones con pérdida del tejido nasal pueden emplearse injertos de piel total, de cartílago, cóndro-cutáneo o de margen auricular y colgajos locales.
En el caso de arrancamiento procuraremos realizar su reimplantación siempre que haya sido una amputación limpia, con mínimo intervalo de tiempo, y que dispongamos de una superficie de contacto amplia con el lecho.
Técinas de reparación después de la exéresis tumoral
Los métodos habituales para el cierre, cobertura o reparación
de la herida quirúrgica dejada por la resección de los tumores
comprenden: el cierre directo, la cicatrización por segunda
intención, los injertos, los colgajos y las plastias.
La exéresis tumoral y sutura directa sólo puede ser realizada
en aquellas lesiones de menor tamaño y en las localizadas en
zonas con piel muy móvil, es decir, en aquellos casos en los
que la aproximación de los bordes dejados por la resección no
deforme las estructuras vecinas ni provoque tensión en la sutura.
Para evitar la tensión, en algunas situaciones, puede ser necesaria
la realización de un despegamiento subcutáneo de los bordes,
de manera que su desplazamiento facilite el cierre de la herida.
Por otra parte, la cicatrización por segunda intención puede
ser de gran utilidad y ofrecer excelentes resultados funcionales
y estéticos en determinadas áreas. En este caso, para que sea
posible su reepitelización, es necesario que exista pericondrio.
En los tumores malignos es importante una resección con márgenes
para un mejor control de las recidivas. Los colgajos ofrecen
un mejor resultado estético, si bien la elección ha de hacerse
teniendo en consideración los aspectos propios de cada tumor
y de cada paciente.
Tratamiento reparador de las secuelas nasales
Los defectos nasales pueden afectar a la cobertura cutánea (piel y tejido celular subcutáneo), a la estructura ósteo-cartilaginosa o a la mucosa, y suelen ser provocados por traumatismos, quemaduras, resección de tumores o infecciones.
- DEFECTOS EN EL DORSO NASAL: la movilidad de la piel en esta zona aumenta con la edad, por lo que en pacientes mayores, los pequeños defectos podrán ser fácilmente subsanados mediante la sutura directa o con colgajos locales. En caso de cicatrices, éstas serán resueltas mediante su resección y sutura directa de la herida, con plastias en Z o con un injerto cutáneo de piel total. Para los grandes defectos es común el uso de los colgajos frontal, de mejilla o nasolabiales.
- DEFECTOS EN LA PUNTA NASAL: La punta de la nariz posee una piel más gruesa y muy poco elástica, por lo que su reparación directa sólo podrá realizarse en los defectos menores, siendo con frecuencia utilizados los injertos y colgajos locales. Para la reconstrucción del borde de las narinas empleamos el injerto del helix auricular, o bien colgajos libres microvascularizados de esta zona. Para recomponer la estructura de sostén utilizamos injertos de cartílago, principalmente de oreja o de hueso. En muchas ocasiones también se deben combinar con colgajos locales del labio superior o nasogenianos.
- RECONSTRUCCIÓN TOTAL DE LA NARIZ: En la reconstrucción total de la nariz, el colgajo de preferencia es el frontal. Ello servirá para mantener el dorso y mediante la imbricación de sus bordes podemos reconstruir la columela y las narinas. El forro interno, que hará las veces de mucosa, puede ser obtenido mediante un injerto de piel. La microcirugía es otra alternativa para la reconstrucción nasal, siendo el colgajo de antebrazo el más utilizado.
Injertos
En la cirugía para el tratamiento de los defectos nasales utilizamos con mucha frecuencia injertos de tejidos que aportan estructura de soporte, volumen, cobertura o dan forma gracias a su consistencia.
- Injertos de cartílago: Son los más utilizados. Su origen puede ser, nasal (cartílago cuadrangular o septal, alares y triangulares), auricular o costal. Su aplicación se realiza -una vez esculpida adecuadamente la forma - directamente, en una o varias capas, o bien después de ser tallado o debilitado, practicando en su superficie incisiones de relajamiento o procediendo a su aplastamiento.
- Injertos compuestos condrocutáneos o pericondrocutáneos: El área donante es la cara anterior de la concha auricular y confieren consistencia al tiempo que cobertura. Son muy útiles en la reparación de la retracción alar y en la reconstrucción nasal.
- Injertos óseos: Aportan estructura de sostén, proporcionan volumen en las partes duras y corrigen los defectos óseos. Las zonas donantes más utilizadas son la giba ósteo-cartilaginosa nasal, la calota craneal, las costillas y la cresta iliaca.
- Injertos de fascia y aponeurosis: Serán obtenidos del sistema músculo aponeurótico superficial de la cara (SMAS), aponeurosis temporal o fascia lata. Se reabsorben mínimamente y tienen el inconveniente de poder provocar irregularidades causadas por la retracción cicatricial.
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